La última vez

Estos días de galerna me desdibujan, no me sienta bien encerrarme (y tiendo a ello) en mi guarida, estoy más cansado que de costumbre. Se junta además con algún malestar físico, no encuentro las ganas de hacer nada, no escribo, no pienso bien. La nada de La historia interminable (“hay que luchar contra la tristeza para que no te arrastre”) me arrastra como a Ártax, el caballo de Atreyu, hacia el pantano. Cómo lloré en aquella escena. La vi con mi padre, yo tendría ocho años, él cuarenta y uno. Viviríamos diez años más juntos.

Read →