Hacer el tonto

“That´s the point, play the fool”, Ethan Hawke

Una de las secuencias más terribles de La gran belleza es cuando Alfredo le comunica a Jep Gambardella que acaba de fallecer la bellísima Elisa de Santis —protagonista de aquella escena frente a la Isla del Giglio en la Toscana a la que Jep vuelve cada noche. Somos los momentos que nos hicieron sentir.

  • Alfredo: Elisa siempre amó a un solo hombre. A ti.

  • Jep: ¿Pero cómo puedes decir eso? Yo no volví a ver a Elisa. Vosotros tuvisteis una vida juntos. ¿Cómo puedes decirlo?

  • Alfredo: Encontré un diario suyo con un candado. Rompí el candado.

El diario tan solo habla del amor por Gambardella, y resume toda su vida junto a Alfredo con un minúsculo (dolorosísimo) “fue un buen compañero”; he vuelto a esta secuencia tras ver Give yourself permission to be creative, la charla TED que dio Ethan Hawke en junio de este mismo año desde lo que parece un bar de Connecticut, donde vive. Me gusta mucho TED (otro día os cuento mi historia con la organización) porque su propuesta es tan sencilla que asusta: ideas worth spreading. Sentarte frente a ideas provocadoras y, por qué no, desarrollar nuevas maneras de pensar.

La de Hawke es sencillamente maravillosa, nueve minutos perfectos en los que desarrolla la importancia de la creatividad en nuestro día a día, porque hace falta más poesía en nuestra vida. Ojo a esta anécdota: “Mi bisabuela, Della Hall Walker Green, en su lecho de muerte, escribió una breve biografía estando en el hospital. Eran apenas unas 36 páginas en total, pero dedicó cinco páginas a contar una ocasión en que hizo el vestuario para una obra de teatro. A su primer marido le dedicó un párrafo. A la cosecha de algodón, que fue su tarea durante 50 años, se refirió fugazmente. Pero le dedicó cinco páginas al tema del vestuario. Recuerdo que mi madre me dio una manta hecha por mi bisabuela, y al tacto se notaba que ella se expresaba en esa manta”.

Aquella noche con Gambardella frente al mar, el amor por los tejidos y el teatro de Della Hall, no nos llevaremos de aquí nada más que nuestras pasiones; pero para encontrarlas (a veces, cuesta toda una vida) has de permitirte hacer el tonto, porque es la única manera de conocerte. Explorar, equivocarte, bailar sin miedo, cantar muy alto, escribir para nadie, play the fool.