Entregarse

Nuestra vida es un constante forzar las cosas. Estirar, doblar, exigir. Somos herreros golpeando con ahínco el bronce sobre el yunque de nuestros días. Martillo, forja y templado. Pretendemos controlar el devenir las cosas, pero eso es imposible. Las cosas pasan y pretender lo contrario es como encerrar una planta sin sol. Perseguimos inútilmente que las personas sean como anhelamos que sean, pero no lo son. Ni lo serán nunca.

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