Azar

Os juro que yo pensaba que eso de ver una causalidad mágica que conecta todas las cosas era cosa de seres mitológicos, personitas especiales como Lola Flores, mi amigo Alberto o qué se yo, Paul Auster. Una herencia, o sea. Un superpoder con el que naces como dormir fácil, comer despacio o ver la vida bonita pese al espanto —eso que los cursis definen como optimismo pero que en Cai llaman alegría.

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